Consumo

Inflación en México repunta a 3,26%: ¿cuáles productos subieron?

Un kilo de cebolla que costaba $50 pesos a finales de julio pudo haber llegado a rondar los $60 apenas dos semanas después. No es una percepción exagerada de quien hace las compras de la semana: el Instituto Nacional de Estadística y Geografía confirmó que la cebolla subió 19,03% durante la primera quincena de agosto de 2026, el incremento más pronunciado de todos los productos medidos en ese periodo.

La segunda aceleración consecutiva

El dato general tampoco pasa desapercibido. El Índice Nacional de Precios al Consumidor avanzó 0,10% respecto a la quincena anterior, con lo que la inflación anual llegó a 3,26%, después de haber cerrado en 3,14% en el periodo previo.

Es la segunda quincena seguida en la que el indicador acelera, luego de haber tocado en julio su nivel más bajo desde mayo de 2020. El dato sigue dentro del rango objetivo de Banxico —3% con un margen de un punto porcentual hacia arriba o abajo—, pero la tendencia de las últimas semanas ya no apunta hacia abajo.

Junto a la cebolla, el chile serrano subió 8,92% y el huevo 7,92%, según reportó Tribuna. También aumentaron, aunque en proporciones menores, el tequila (2,80%), otras frutas (3,53%) y el transporte en taxi (1,73%). No todo subió: la papa y otros tubérculos bajaron 5,97%, el jitomate 4,86% y el aguacate 3,66%, productos que ayudaron a moderar parcialmente el resultado general de la quincena.

El verdadero motor no está en la verdulería

Aunque los alimentos son los que más llaman la atención por su volatilidad, el componente que de verdad viene presionando la inflación de fondo es otro. Los servicios registraron una inflación anual de 4,34% en la primera quincena de agosto, muy por encima del 3,51% de las mercancías.

Un análisis de El Imparcial señala que este dato no es casualidad ni algo pasajero: cuatro de los cinco integrantes de la Junta de Gobierno de Banxico advirtieron, en su última reunión de política monetaria, que la inflación de servicios se mantiene por encima del 4% de forma casi ininterrumpida desde noviembre de 2021. Ese es el verdadero problema estructural, más que cualquier producto puntual que suba o baje en una quincena específica.

El regreso a clases, un capítulo aparte

Agosto trae un ingrediente adicional que no figura entre los alimentos, pero que golpea con fuerza el presupuesto de millones de familias. El costo de la educación privada aumentó 5,9% anual, y dentro de ese rubro las diferencias por nivel educativo son notables.

Las guarderías y estancias infantiles encabezan la lista con un incremento de 7,2%, seguidas por primarias y preescolares con 6,8%, de acuerdo con datos del INEGI recopilados por el referido medio.

La explicación detrás de esa subida tiene lógica propia. En las escuelas privadas, los salarios de docentes y personal administrativo representan cerca del 70% de los costos operativos, así que cualquier ajuste salarial se traslada casi de inmediato a la colegiatura.

A esto se suma un rezago acumulado desde la pandemia, cuando muchas instituciones contuvieron sus precios para adaptarse a la menor capacidad de pago de los hogares y ahora buscan recuperar ese terreno.

Lo que viene, según Banxico

La persistencia de estas presiones ya modificó las expectativas oficiales. Tres de los cinco integrantes de la Junta de Gobierno de Banxico ahora estiman que la inflación convergerá a la meta del 3% hasta el cuarto trimestre de 2027, un horizonte más largo que el considerado apenas unos meses atrás.

La entidad también anticipa que la economía mexicana podría crecer por debajo de su promedio histórico, sin que eso alivie automáticamente la presión sobre los precios al consumidor.

Hay, sin embargo, un factor que juega a favor de contener el próximo dato. El peso mexicano cerró la semana con una apreciación de 0,61%, cotizando cerca de 16,92 pesos por dólar, lo que abarata las mercancías importadas y puede compensar parte del impulso que traen los alimentos y los servicios.

No es un antídoto completo —la inflación de servicios depende sobre todo de costos internos, no del tipo de cambio, un patrón que también se repite en otros países de la región cuando el salario o los costos laborales presionan los precios—, pero sí ayuda a explicar por qué el indicador general sigue dentro del rango objetivo pese a las subidas puntuales tan marcadas como la de la cebolla.

No todo México siente lo mismo

La inflación tampoco se distribuye igual en el territorio. Estados como Tabasco, Yucatán, Quintana Roo, Puebla y Oaxaca se ubicaron por encima del promedio nacional durante la primera quincena de agosto, mientras que Baja California, San Luis Potosí, Tamaulipas, Aguascalientes e Hidalgo registraron variaciones más contenidas.

Esa diferencia regional suele responder a la estructura productiva de cada zona: los estados con mayor dependencia de productos agropecuarios locales sienten con más fuerza los sobresaltos puntuales, como el de la cebolla, mientras que economías más diversificadas logran diluir mejor esos golpes específicos en el promedio general.

Cómo leer el dato sin perder de vista lo importante

El 3,26% es un promedio nacional que no describe la experiencia de ningún hogar en particular. Quien consume poca cebolla y no paga colegiatura privada puede sentir un mes tranquilo; quien tiene hijos en preescolar y hace las compras en un mercado donde la cebolla es ingrediente diario, probablemente sienta el número de forma mucho más directa.

Revisar qué productos y servicios concentran el gasto propio, más que memorizar el porcentaje general, sigue siendo la forma más útil de traducir estas cifras oficiales al presupuesto real de cada familia.

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Foto destacada generada con Grok IA.

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María Eugenia Aguirre

Periodista especializada en economía y finanzas personales. Ha cubierto mercados, inflación y consumo en medios de Latinoamérica, con enfoque en explicar el impacto real de las decisiones económicas en el bolsillo de las personas.