¿Quién gana y quién pierde con el peso fuerte en Colombia?
El dólar en Colombia cerró la semana del 16 al 21 de agosto cerca de los 3.000 pesos, un nivel que no se veía desde octubre de 2018. Para quien no sigue de cerca la economía, la noticia puede sonar simplemente buena: «el dólar bajó». Pero un peso fuerte no es una bendición pareja para todos —tiene ganadores concretos y perdedores igual de concretos, y entender de qué lado está cada quien ayuda a leer mejor lo que está pasando con la plata propia.
Por qué está pasando esto ahora
La caída no es un capricho del mercado. El economista y expresidente del Centro de Pensamiento Económico Anif, Andrés Langebaek, explica que el dólar ha perdido un 8,5% frente a las monedas de países emergentes desde finales de 2024, en parte por lo que él describe como falta de credibilidad en la política fiscal del gobierno de Donald Trump en Estados Unidos.
A eso se suma un factor propio de Colombia. Según el country manager de Global66, Daniel Londoño Tapia, el mercado interpretó que la reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto en Chocó —que dejó más de 300 fallecidos y daños estimados en 30 billones de pesos— traerá una entrada de dólares vía seguros, cooperación internacional y crédito multilateral.
«Un choque fiscal de esta magnitud debería abrir una prima de riesgo país y llevarse el dólar hacia arriba. Pasó exactamente lo contrario», señaló. La head de Estrategia en Itaú Comisionista de Bolsa, Valeria Álvarez, agrega que también pesó un anuncio del Tesoro de Estados Unidos sobre ampliar la recompra de bonos de largo plazo, lo que debilitó al dólar a nivel global.
Los que ganan: importadores, consumidores y el Gobierno
Cuando el dólar baja, todo lo que se compra en el exterior cuesta menos pesos. El presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Javier Díaz, lo resume así: «hay algunos sectores que pueden compensar esta situación importando materias primas, importando insumos que ahora resultan mucho más baratos». Eso beneficia directamente a empresas que dependen de insumos importados, y en la práctica también a los hogares: tecnología, vehículos, maquinaria y medicamentos se abaratan en pesos.
El Estado también sale beneficiado en un frente puntual: cerca del 23% de la deuda pública colombiana está denominada en dólares, así que un peso más fuerte reduce automáticamente su valor en moneda local y mejora los indicadores de deuda sobre PIB, según un análisis de Corficolombiana citado por El Colombiano.
Los que pierden: exportadores, cafeteros y quien recibe remesas
Del otro lado, cada dólar que entra por una venta al exterior se convierte en menos pesos. El gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, calculó que en un año la tasa de cambio cayó cerca de 549 pesos por dólar, lo que significa que los caficultores dejan de recibir más de 400.000 pesos por cada carga de café —un impacto cercano al 17% de los ingresos de las familias cafeteras en apenas doce meses.

El sector floricultor está entre los más expuestos, porque casi toda su producción se vende afuera. El presidente de Asocolflores, Augusto Solano, advirtió que «prácticamente toda su producción, un 97% o más, se exporta y todas las exportaciones se hacen en dólares», y calculó que cada caída de 100 pesos en la tasa de cambio puede representar una reducción cercana a 250.000 millones de pesos anuales para el sector.
Las familias que dependen de remesas desde el exterior también sienten el golpe, aunque de forma menos visible. Aunque el monto en dólares que llega desde el exterior se mantiene o incluso crece, su valor convertido a pesos cae. En el primer semestre de 2026, ese efecto redujo el valor de las remesas recibidas de 26,9 billones a 24,4 billones de pesos —una caída del 9,1% en moneda local, pese a que en dólares el monto había aumentado.
El balance para el país, en números
A nivel agregado, el saldo hasta ahora ha sido positivo para Colombia como conjunto, aunque no para cada sector por igual. Entre enero y mayo de 2026, el menor costo en pesos de las importaciones generó un ahorro estimado de 15,6 billones de pesos, superior a los 12,2 billones que dejaron de percibir los exportadores por el mismo motivo. El resultado neto: un beneficio cercano a 3,4 billones de pesos para el país en su conjunto.
Lo que esto significa para cada bolsillo
No hace falta trabajar en comercio exterior para que esto afecte el día a día. Si el ingreso del hogar viene en pesos y los gastos también, el efecto es casi todo positivo: productos importados más baratos, algo de alivio en inflación. Pero si una parte del ingreso familiar depende de remesas, de exportaciones agrícolas, o de un salario pactado en dólares, la historia es distinta —el mismo esfuerzo de trabajo, convertido a pesos, rinde menos que hace un año.
El economista y CEO de Lumen Economic Intelligence, Luis Fernando Mejía, resume bien la naturaleza del fenómeno: la revaluación «tiene efectos mixtos. Por un lado, abarata las importaciones y ayuda a moderar la inflación. Sin embargo, para los sectores exportadores, como el cafetero, implica que por cada dólar exportado reciben menos pesos».
Quienes trabajan en dólares también notan la diferencia
Hay un grupo menos hablado en este fenómeno: colombianos que facturan en dólares sin ser exportadores tradicionales —programadores freelance, creadores de contenido que monetizan con AdSense, consultores remotos para clientes en el exterior.
Para ellos, un peso fuerte funciona como un recorte de sueldo silencioso: siguen cobrando la misma cifra en dólares, pero cada transferencia a su cuenta bancaria en Colombia rinde menos pesos que hace un año.
Trabajadores en esta situación han reportado caídas cercanas al 13% en sus ingresos mensuales medidos en moneda local, sin que haya cambiado nada en su trabajo ni en su contrato.
No hay un lado correcto ni incorrecto del fenómeno —hay, simplemente, un lado en el que cada persona se encuentra según de dónde viene su ingreso, y vale la pena saber en cuál está para no sorprenderse cuando la conversión no rinde igual que el año pasado.
Foto de Flavia Carpio en Unsplash
